lunes, 1 de marzo de 2010

10 consejos para evitar la postergación personal

ist2_244553-agenda Una encuesta realizada en la universidad de Chicago, descubrió que las personas que disfrutan del “desafío”, tienen más posibilidades de vivir 10 años más que los que se pasan la vida con un sentimiento de inhibición o timidez.

 

Se trata de materializar las ambiciones que tenemos, aunque no siempre podamos. Esta actitud es preferible a no tener el valor o la motivación para correr el riesgo de intentarlo. Si se toma la posición contraria, porque se tiene miedo de perder lo que se tiene como seguro, estamos asumiendo una actitud derrotista frente a los acontecimientos de la vida.

 

A continuación te ofrezco 10 maneras de dejar el hábito de la demora:

1. Desarrolla tus valores personales.

Tomate algo de tiempo para averiguar lo que realmente quieres lograr en tu vida, hazte las siguientes preguntas para que te orientes en lo que estas buscando, ¿quieres más tiempo para ti? ¿Más dinero, salud, elevar tu autoestima o tu confianza en ti mismo? ¿Lograr buenas relaciones? ¿Obtener tu carrera? ¿Crear tu propia empresa?

Cuando encuentres una respuesta, es porque durante mucho tiempo estuviste aplazando tus verdaderos intereses. Puede ser por miedo a nuestras propias habilidades o miedo a hacer el ridículo frente a los demás.

 

2. Dale prioridad a tu salud y a tus niveles de energía.

Si tienes una buena salud, es posible que tu energía y tu dinamismo estén en su plenitud, para que tengas el impulso para realizar cambios positivos en tu vida y te resulte más fácil no posponer más tus planes. Asegúrate de estar realizando una dieta nutritiva, duerme bien, realiza ejercicios físicos y tomate el hábito de meditar para focalizar todas tus energías en tus proyectos. Un secretito sobre la meditación, se dice que practicar la meditación en forma regular retrasa los efectos del envejecimiento prematuro, ese sí que es un buen dato para tenerlo en cuenta o ¿no?

 

3. Visualiza tu vida sin retrasos.

Observa y siente los beneficios de cómo sería tu vida si no retrasaras las cosas que tienes que realizar. Piensa ¿Qué es lo que quieres hacer y obtener con este cambio? Empieza a actuar como si no tuvieras esa actitud de demora en tus decisiones. Escribe o dibuja tu vida como si la estuvieras viendo en una película donde realizas todo lo que quieres lograr para ti. Utiliza las frases afirmativas para que tu mente cambie su forma de pensar.

 

4. Destierra tu pequeño demonio interno.

Esa voz se repite una y otra vez en forma automática en tu cabeza, rechaza cualquier idea nueva que tengas. Esa voz te dirá cosas como “hoy no estoy de humor para…”, “no tengo tiempo…” “no puedo hacer esto”. Entonces, cuando te des cuenta de que esto está sucediendo dentro de tu mente, sustituye este tipo de pensamiento por “debo hacer”, “tengo que”, “quiero”, “deseo”.

Recuerda que tú tienes el derecho de “elegir” tu manera de pensar. Reconoce esta opción y destierra el pequeño demonio interior, que no te permite crecer emocionalmente. Una vez más, usa tus afirmaciones para ayudarte a reemplazar los pensamientos negativos para convertirlos en positivos, tienes el gran poder de determinar tu vida para lograr lo que deseas.

 

5. Asume mayor compromiso contigo mismo.

Decir siempre “si” a todo lo que te proponen los demás, muchas veces te provoca mucho cansancio y te quita tu energía, no te permite centrarte en lo que realmente tiene importancia en tu vida, que es lograr lo que deseas. Aprende a diferenciar cuales son las situaciones, en las cuales deberías decir “no” para resguardar tus energías. Esto te permitirá mejorar tu concentración y motivación hacia ti mismo.

 

6. Establece tus metas personales y profesionales.

Es muy difícil auto motivarse, cuando no se tiene en claro lo que uno quiere lograr. Así que cuando determines tus metas, haz dos listas, una con tus metas a corto plazo y otra, con las de largo plazo. Establece una técnica para concretarlas, que incluya una estrategia inteligente, donde establezcas el tiempo que te demandara cada una de estas listas, para que dispongas cuales son las prioridades más urgentes.

 

7. Dale prioridad a tus objetivos.

Desarrolla un plan o un programa para que te ayude a acercarte a tus metas. Al realizarlo, identifica que elementos deben incluirse, mejorarse o eliminarlo. Debes ser flexible, revisa periódicamente tus objetivos, modifícalos o abandona lo que consideres que no te acerca a tu objetivo. Porque un objetivo este escrito, no significa que no se pueda cambiar, no es una piedra.

 

8. Divide y vencerás.

Una vez que hayas establecido tus prioridades dentro de tus objetivos, divídelos como en pequeñas partes, porque muchas veces, aplazamos un proyecto porque es muy importante y nos sentimos abrumados, tenemos miedo, nos paralizamos, no sabemos por dónde empezar. Entonces, no debemos comenzar con todos al mismo tiempo, hay que enfocarse en un proyecto a la vez, sobre todo cuando son grandes, hay que dar un paso tras otro, darlos con seguridad.

 

9. Prémiate.

Cuando comiences a completar tus tareas, recompénsate por el esfuerzo que has puesto en lograr tus objetivos. Date algunos gustitos, como por ejemplo, salir a ver la película que tanto te gusta o ir a comer a tu lugar preferido.

 

10. Decide realizarlo ahora.

No pongas excusas. No esperes a decir “no estoy de ánimo”. El humor nunca aparece cuando tenemos que cambiar las cosas importantes. La mente siempre camufla con inteligencia nuestro desanimo y toma una estrategia dilatoria. Lo que resiste, persiste! No te olvides de esto.

Comienza con las cosas que te pueden resultar más fáciles, para que el éxito en esas tareas te den las fuerzas para seguir con los planes más largos. Esto te dará la energía y la motivación para mejorarte y asumir proyectos mucho más importantes.

Toma la decisión de cambiar tu forma de pensar, para no seguir dilatando las cosas que sabes que son importantes para ti. Deja a un lado ese mal hábito que tienen muchos seres humanos. Recuerda que la vida te da el tiempo para que aprendas a conducir tu vida, solo tienes que ejercer tu poder del libre albedrio.

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